¿Cómo saber si necesitas una pausa?
Tal vez notas que llevas horas frente a la pantalla, que contestas mensajes mientras piensas en lo siguiente o que incluso cuando terminas tus pendientes te cuesta desconectarte. O quizá no hay nada urgente: simplemente te gustaría tener un momento para ti.
No necesitas esperar a sentirte al límite. No necesitas estar mal para merecer una pausa. Tampoco tienes que dejar de cumplir tus responsabilidades para hacerte un espacio durante el día.
Una pausa sencilla, en cinco momentos
1. Detente donde estés
Si es posible, deja por un momento lo que estás haciendo. Puedes apartar la mirada de la pantalla, sentarte con comodidad o quedarte de pie. No hay una postura correcta ni un tiempo mínimo que cumplir.
2. Nota cómo llegas a ese momento
Pregúntate: «¿Cómo estoy ahora?». Quizá tienes la mandíbula apretada, los hombros tensos o la mente llena de pendientes. Quizá te sientes bien. No necesitas cambiar nada de inmediato; basta con darte cuenta.
3. Deja que tu respiración siga su ritmo
Si te resulta cómodo, presta atención a una o dos respiraciones naturales. No hace falta inhalar más profundo, contar segundos ni retener el aire. Si enfocarte en la respiración no te gusta, puedes escuchar los sonidos a tu alrededor o notar el apoyo de tus pies en el suelo.
4. Pregúntate qué necesitas
Tal vez necesitas beber agua, estirarte, caminar unos pasos, guardar silencio o pedir ayuda con algo pendiente. O tal vez solo quieres quedarte un momento sin hacer nada. Elige lo que sea posible para ti en ese instante.
5. Continúa sin exigirte un resultado
Cuando quieras, vuelve a tu actividad. No tienes que sentirte de una manera específica para que ese momento haya valido la pena. Puedes repetirlo cuando lo necesites, a tu manera.
Tu pausa no tiene que parecerse a la de nadie más. Si estás conduciendo, atendiendo una emergencia o realizando una actividad que requiere toda tu atención, espera a estar en un lugar seguro antes de detenerte o cerrar los ojos.
Hacer una pausa no siempre significa hacer menos
A veces no podemos cancelar una reunión, salir del trabajo o alejarnos de nuestras responsabilidades. Para mí, bajar el ritmo también puede significar dejar de hacer varias cosas al mismo tiempo durante unos minutos, escuchar cómo estás y decidir con más calma cuál será tu siguiente paso.
Si un día solo tienes un minuto, puedes empezar por ahí. Y si tienes más tiempo, quizá quieras caminar, escuchar música, conversar con alguien o simplemente descansar. No hay una fórmula que debas seguir.
¿Y si quieres dedicarte un espacio más largo?
En Pausa con Frank te recibo en una experiencia individual de relajación y bienestar de aproximadamente 90 minutos. Primero conversamos sobre cómo llegas y qué necesitas; después puedo acompañarte con respiración natural, sonido, aromaterapia y otras herramientas de relajación, según tu comodidad y lo que acordemos. No es necesario utilizarlas todas.
La sesión se realiza en un espacio privado en La Campiña, Culiacán, únicamente con cita previa confirmada. Es un espacio para regalarte un momento, no un tratamiento médico ni psicológico ni un sustituto de la atención profesional que puedas necesitar.